Gente mayor de zona rural despoblada y cajeros automáticos

Soy de Falset (comarca de El Priorato, provincia de Tarragona) un pueblo de 2600 habitantes. En menos de un año hemos pasado de tener 4 oficinas de entidades bancarias a tener sólo 1 abierta cada día y 2 que sólo atienden unas horas a la semana. La población total de El Priorato asciende a unos 9.300 habitantes. En muchos pueblos no hay ninguna oficina bancaria y ningún cajero automático. La población de la comarca está formada por mucha gente mayor, algunos de ellos analfabetos digitales.


El procedimiento de las entidades bancarias de cerrar oficinas, de obligar a hacer todas las gestiones mediante el cajero automático o mediante internet, ha hecho que aflore una intereseccionalidad de discriminación: gente mayor, analfabeta digital, que vive en zona rural. Me atrevo a sumar la condición que no vive cerca de familiares en los que poder confiar.


Mis padres son mayores. Por suerte las 4 hijas que tuvieron viven en el mismo pueblo y les podemos hacer las gestiones que necesitan. Pero existe mucha gente que no tiene a nadie cerca en la que poder confiar para poder sacar dinero de un cajero o para poder hacer una gestión bancaria.


En muchos pueblos esto se agrava más porqué ni tan sólo existe cajero automático. La gente se ve obligada a desplazarse al pueblo vecino, o a la capital de comarca, para poder sacar dinero en efectivo con el que hacer el pago de las compras.


Con la administración electrónica se está discriminando aún más a la gente mayor. Muchos trámites se tienen que hacer por internet. Hay mucha gente que no tiene internet, que no tiene ordenador ni smartphone.


Para muchas cosas se tiene que pedir cita previa por teléfono (para ir al médico, por ejemplo) y comunicarse telefónicamente hay veces que es una odisea: mala cobertura, centralitas que son máquinas, problemas de audición…


Se está dificultando mucho a estos colectivos al acceso a servicios vitales.


Con el COVID todavía se ha discriminado mucho más a estos colectivos. En plena pandemia tuvieron que lidiar su día a día desconectados totalmente del mundo. Con los pasaportes COVID, esta gente ha dependido de alguien que le imprimiera o le descargara el pasaporte para poder usarlo.


Con las vacunas, aquí en Cataluña, el Servicio de Salud ya se encargó que estos colectivos no tuvieran que pedir cita previa. Un trámite que se tenía que hacer por internet y que era súper difícil hacerlo a la primera ya que se colapsaba el sistema.


Mi reflexión de todo este tema es que los mayores hoy en día viven discriminaciones constantes provocadas principalmente por la era digital que estamos viviendo, por los cambios en la manera de hacer trámites y en la manera de pagar. Discriminaciones que suelen agravarse en zonas rurales, despobladas.


Dejadme que termine esta exposición compartiendo un escrito que circulaba por las redes sociales, con el tema de la no vacunación de Djokovic:


“Cuando uno está acostumbrado a los privilegios, la igualdad se siente como una discriminación”.


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Primera entrada: 14 de febrero de 2022